Piensa en la reputación del remitente de email como una puntuación de crédito oculta que los proveedores de correo como Gmail, Microsoft Outlook y Yahoo asignan a tu configuración de envío. Cuando tu puntuación es alta, los proveedores de correo confían en tu negocio y entregan tus campañas de ventas y marketing directamente a la bandeja de entrada de tus contactos. Cuando tu puntuación baja, los proveedores filtran tus campañas como spam o las rechazan por completo.
Para conocer los fundamentos, lee nuestra guía sobre «Qué es la reputación del remitente de email».
Reputación del dominio: está vinculada al nombre de dominio de tu marca (como @tuempresa.com). Los proveedores de correo evalúan cómo reaccionan los contactos a las campañas enviadas desde tu dominio. Esta puntuación acompaña a tu marca incluso si cambias de plataforma de email o de servidor de envío.
Reputación de la IP: está vinculada a la dirección específica del servidor (dirección IP) que transmite tus emails. Mide si ese servidor concreto envía tráfico de correo estable y fiable a lo largo del tiempo.
Los proveedores de correo recalculan la reputación de tu dominio y de tu IP en segundo plano a partir de señales clave de rendimiento:
Tasa de quejas por spam: el porcentaje de destinatarios que hacen clic en «Reportar spam». Mantén esta tasa por debajo del 0,1 % (menos de 1 queja por cada 1.000 emails enviados). Si tu tasa de quejas alcanza el 0,3 %, los proveedores enviarán tus campañas de marketing directamente a la carpeta de spam.
Trampas de spam: direcciones ocultas que los proveedores de email utilizan para identificar a los remitentes con listas de baja calidad.
Trampas puras: direcciones creadas únicamente para atrapar a quienes extraen correos. Nunca han pertenecido a una persona real ni se han suscrito para recibir comunicaciones de marketing.
Trampas recicladas: direcciones antiguas y abandonadas que los proveedores de correo han convertido en trampas para comprobar si sigues enviando campañas a contactos inactivos.
Tasas de hard bounces: el porcentaje de emails que fallan de forma permanente porque la dirección no existe o se ha cerrado. Las tasas altas de rebote indican que tus listas de contactos están desactualizadas.
Interacción negativa frente a positiva: cuando los contactos abren tus campañas, marcan tus emails como seguros o los sacan de la carpeta de spam, tu puntuación sube. Cuando los contactos eliminan tus campañas sin abrirlas o las marcan como spam, tu reputación cae.
Utiliza herramientas externas de diagnóstico para evaluar cómo puntúan tu dominio de envío los principales proveedores de correo.
Conecta tu dominio a Google Postmaster Tools para hacer seguimiento de la reputación de tu dominio, la reputación de tu IP y la tasa diaria de quejas por spam entre los destinatarios de Gmail.
Usa Microsoft SNDS para revisar cómo evalúan Outlook, Hotmail y Live tu dirección IP de envío. Esta herramienta registra el volumen diario de campañas, las tasas de quejas y si tu servidor ha sido señalado por los filtros de Microsoft.
Realiza comprobaciones periódicas en las bases de datos públicas de listas de bloqueo para verificar que tu dominio o tu IP no aparecen en servicios como Spamhaus, Barracuda o SpamCop. Si tu dominio aparece en la lista, la base de datos indicará los pasos concretos para resolver el problema y solicitar la eliminación.